Y finalmente llegó el día

Cuando te dan una fecha importante, la esperas con mucha impaciencia y ganas y los días se te hacen muuuuy largos. Pues eso nos pasó con la operación de mini J.

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Foto de @normagrau

Cuando el doctor Luís García Ibañez me llamó a principios de junio para confirmar la fecha de la cirugía de nuestro hijo para el 29 de junio, me aterré. De hecho, como no estaba preparada aún para ese día, pues me había imaginado que la operación la haríamos en septiembre, le pedí si podía modificarla para mediados de julio. Tendría un mes para prepararme para ello. OJO! deseaba que llegara el día, pues sabía que cuanto antes lo hiciéramos sería muchísimo mejor para él, pero me daba muchísimo miedo, por lo que necesitaba mentalizarme. Así que, sin ningún tipo de problema, nos confirmó que mini J sería intervenido el día 13 de julio, el día que cumplía sus 10 meses.

Ese mes me pasó lentísimo. Las noches eran lo peor y me las pasaba soñado sobre el día en el que intervendrían a nuestro hijo. Había días que eran terribles las pesadillas (mejor no os las cuento), otros que no tanto… Estábamos tan sensibles con el tema que de camino a la boda de unos amigos nuestros empezó a sonar una canción en el coche y a ambos nos vino nuestro hijo a la cabeza y nos emocionamos, así que empezamos a llorar como tontos.

Aunque me había preparado para ello, habiendo hablado incluso con un par de familias que habían vivido lo mismo que nosotros y reforzado en mi mente la idea de que todo saldría bien, tenía mucho miedo… ¿quién no lo tendría? Operaban a mi hijo y, como cualquier cirugía, podía salir algo mal: que no pudieran ponerle los implantes, que sangrara demasiado, que su cuerpo produjera algún tipo de rechazo… mil cosas.

Y si uno está nervioso por pasar por quirófano, imaginaros si es tu hijo el que lo va a vivir.

Después de tanta espera llegó el día. Mi marido y yo deseábamos que pasara todo rápido, aunque por dentro no queríamos que llegara el momento de la operación.

Estábamos literalmente muertos de miedo. La noche previa a la operación el único que durmió fue mini J. A las 5 de la madrugada desesperada ya por los nervios, me levanté de la cama y me fui al comedor a intentar despejar la cabeza y dejar descansar algo a mi marido, pues no dejaba de dar vueltas por la cama.

Como las anteriores veces, a las 2 de la madrugada mini J ya no podía comer nada más por la anestesia, ni agua, y como si lo supiera, no se quejó casi nada durante la noche. A las 7 de la mañana debíamos estar en el Hospital Tres Torres, así que a las 6 a.m me pegué una ducha, lloré mientras lo hacía (los días previos estaba echa un matojo de nervios y lloraba por todo) y nos vestimos, preparé nuestra mini maletita, cogimos a mini J, que seguía todo dormidito y nos fuimos al Hospital.

Sabíamos que estábamos en las mejores manos, no teníamos ninguna duda; habíamos hecho la mejor elección de todas, al doctor Luis García Ibañez y además teníamos la gran suerte de que mi padre podría estar presente en la operación al ser médico, por lo que todo tenía que salir bien, teníamos que tranquilizarnos, pero estábamos asustados, sobretodo yo.

La operación duraría aproximadamente unas 5 horas al ser bilateral. A las 7 estábamos como relojes puntuales en el hospital, rellenamos todo el papeleo y subimos a nuestra habitación. Nos trataron genial desde el minuto uno, fueron súper amables y atentos con nosotros y sobretodo con mini J.

A las 8 a.m nos dijeron que ya lo podíamos bajar a quirófano, allí nos esperaba la anestesista y nos explicó cuál sería el procedimiento, le dio un medicamento y luego lo empezó a distraer con un guante inflado. Ahí lo cogió y se lo llevó, y volví a llorar…  bueno me pasé la mañana llorando de los nervios que tenía, había llegado el momento de despedirse, le dimos un beso y nos separamos.

Nuestro médico, quien estuvo súper atento con nosotros, nos explicó que empezaría la operación a las 9 a.m y una vez la terminara nos informaría de todo. Por suerte como os he dicho mi padre empezó a retransmitirnos todo lo que estaban haciendo a través de Whatsapp, mientras nosotros esperábamos impacientes en nuestra habitación. Laura, la mami de super Pep (podéis leer su blog Pumpumpep aquí), otro niño con superpoderes precioso y súper risueño, nos recomendó que fuéramos solitos al Hospital, pero fue imposible. Nuestros padres claro,  quisieron venir para dar apoyo, y lo entendimos perfectamente, estábamos todos muy nerviosos, pero la verdad es que nos fue bien, nos trajeron comida y muchas revistas (siguiendo otro de los consejos de Laura) para que la espera no nos fuera tan larga, ellos se fueron a desayunar y a dar una vuelta por la zona, así que estuvimos tranquilos.

Mi padre nos informó que la primera oreja estaba costando más de lo que se imaginaban, pero que todo estaba correcto. Cada cinco minutos miraba el teléfono esperando nuevas noticias, impaciente. Finalmente después de unas largas dos horitas, el doctor empezó con la segunda oreja, esta fue más rápida que la primera y la terminó mucho antes, con una horita y media más o menos. Ahora debían cerrarlo y probar los implantes. MOMENTO CRUCIAL! … Después de esperar un ratito sonó mi móvil: FUNCIONAN PERFECTAMENTE!! Mini J escuchó por primera vez la voz de mi padre, dormido claro, pero lo primero que escuchó fue: Hola Cariño!

Me emociono al recordar todo esto… son momentos muy duros y me ha costado muchísimo escribirlos, pero como todo el proceso, es necesario hacerlo.

Al acabar habían pasado casi 5 horas, nos llamó el doctor a la habitación y nos dijo que había salido todo genial, que se estaba empezando a despertar y que luego vendría a vernos. Nos vino a buscar la jefa de enfermeras y nos preguntó si queríamos ir con él o esperar a que nos lo subieran a la habitación. Supongo que sabéis nuestra respuesta no? FUIMOS COMO RAYOS!

Como dos matojos de nervios, bajamos volando a buscarlo. Entramos y le vimos tumbadito en la camilla, envuelto en vendas y con cablecitos por su cuerpo. En ese momento rompí a llorar; ya me había avisado Laura que este momento era durísimo y sí, fue lo más duro hasta el momento. Verle de esa manera me rompió el corazón: tenía su carita infladita y casi ni le reconocía. Cuando supo que estaba allí quiso que lo cogiera. Yo no sabía como hacerlo, no quería hacerle daño y parecía que volvía a coger a un bebé recién nacido. Lo envolví en una mantita y lo subimos mi marido y yo a la habitación, llorando.

Me calmé y decidí que ya no lloraría más. ¡Todo había salido bien! ¡Todo lo que vendría sería mejor! Le dormimos de nuevo y le metimos en su cunita, donde durmió unas 2 ó 3 horas bien buenas.

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Tuvimos que despertarle a las 16:00 de la tarde para darle la medicación: Aumentine y Dalsi cada ocho horas. Se despertó animadito, tenía toda su carita inflada y la venda se le iba bajando y no le dejaba ver demasiado bien, pero aun así sonreía.

Le intentamos dar el bibe pero quiso muy poco y prefirió un poquito de pan con jamón que nos habían traído para merendar. La verdad es que fue una buena tarde dentro de todo, estuvo conmigo y con Jordi todo el rato, sólo quería brazos, pero nos daba igual; en ese momento le necesitábamos más nosotros a él.

La noche pensábamos que sería más o menos buena. A las 00:00h le tocaba la medicación de nuevo así que le volvimos a despertar e intentamos dársela, pero mini J no soporta los medicamentos e igual que entró volvió a salir, junto con el bibe que le dimos para cenar y la poca merienda. Él y mi marido estaban cubiertos de vómito y fui rápido al baño para limpiarlo pues no queríamos que mojaran las vendas. Cuando le miré vi que le sangraba la nariz. Me asusté muchísimo y me empecé a marear, supongo que de tantos nervios que llevaba encima y de no haber cenado casi nada. Mi cuerpo empezó a no responderme y creí que me desmayaba. Parece todo muy dramático pero llegué a pensar que mi hijo tenía alguna hemorragia interna o similar… Nadie nos había advertido que esto podía suceder, pues el oído se conecta con la nariz y lo que pasó era algo que podía pasar, igual que vomitar sangre, que por suerte no pasó.

Como estaba tan asustada llamé a mi madre para preguntarle si eso era normal, pues sabía que se lo preguntaría a mi padre, y ella al ver que yo estaba muy nerviosa decidió venirse un ratito con nosotros al Hospital para calmarnos.

Las enfermeras del turno de noche decidieron darle la medicación a mini J a través de la vía que aún llevaba. Al abrir el tuvo empezó a salir sangre (otra vez me volví a asustar), pero respondieron rápido y mi hijo se durmió de nuevo en mis brazos. La noche fue bastante mala, pero al llegar mi madre pudimos descansar algo, pues ella estaba pendiente de su nieto mientras nosotros dormíamos algo. Menudo amor de madre que tengo!!! VALE MILLONES!

Nuestra noche fue mala, no por mini J sino porqué cada dos por tres creía que algo pasaba y despertaba a Jordi asustada, santa paciencia la suya también.

A las 7 a.m nos despertamos los tres y aunque intentamos distraer a nuestro hijo de alguna manera, estaba súper nervioso y no quería que nos sentáramos en la silla o cama; nos quería en pie todo el rato.

Volvimos a darle la medicación a las 8 de la mañana asustados por si volvía a vomitar, pero no sucedió nada. A las 9 vino nuestro queridísimo médico para ver si estaba todo correcto y quitarle el vendaje de la cabeza. Una vez lo hizo, el rostro de nuestro hijo cambió por completo su expresión, era otro y empezó a sonreír. Nos explicó lo que debíamos hacer y nos citó para el lunes de la siguiente semana, nos dijo que ya podíamos irnos a casa y descansar. Era importante que a mini J no le tocara el agua en la cabecita así que debíamos vigilar a la hora del baño. Lo siguiente nos lo diría en la próxima visita, que le sacaría los apósitos que llevaba en las orejas y miraría sus cicatrices.

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Al llegar a casa la cara de mini J era otra, ya se reía como siempre, volvía a ser él y yo no podía ser más infinitamente feliz.

Pasamos nuestro fin de semana en casita, los tres, relajados y mimándonos MUCHO! Disfrutando de nosotros y dedicándonos nuestro tiempo. Parece una tontería pero después de la operación fue como si me sacaran una espina clavada que tenía.

No puedo estar más orgullosa de ser la mami de este superhéroe, es todo un campeón y yo cada día me sorprendo más de lo que puede llegar a aguantar, de lo fuerte que puede llegar a ser. Mi amor por él es infinito!

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Quiero agradecer especialmente todo esto a nuestro médico, las manos mágicas que le han dado la posibilidad de poder oír a mini J. Su delicadeza y su amor por su trabajo hacen que nuestra confianza en él haya sido ciega. No estuvimos en la cirugía pero mi padre sí lo hizo, y nos comentó que verle trabajar fue realmente una MARAVILLA! Es un profesional 10, de pies a cabeza. Repetiríamos con él sin dudar. Así que Luís, no tenemos palabras suficientes para agradecerte todo lo que has hecho por nosotros, porque es DEMASIADO! MILLONES DE GRACIAS!

También quiero darle las gracias a mi padre, mi mentor, porque aunque sea médico y le apasione su trabajo me pongo en su piel y, si para una madre es difícil todo, para un abuelo fácil no debe ser, ver a su nieto tan chiquitín en una mesa de quirófano tan grande. No creo que esa imagen la borre nunca de su cabeza. Una vez pasada la operación nos comentó que la primera oreja no fue sencilla, duró más de lo previsto, pues mini J tenía un lado más formado que otro por lo que le costó más introducir el implante, pero finalmente lo consiguió, después de intentarlo durante bastante rato. Esta y muchas cosas más que no ha querido compartir con nosotros, pero que tampoco me hace falta saberlas, no han tenido que ser fáciles para él. Y nunca a sacado ni una lágrima delante mío y os aseguro que ganas no le han faltado. Siempre ha sido nuestro pilar al que aferrarnos, así que papi gracias por tanto, no sabes lo que te llego a querer.

Y finalmente a vosotros, todos los que leéis nuestro blog y a los que nos habéis apoyado y ayudado a que esto fuera posible aportando vuestro granito de arena, por muy pequeño que fuera. Gracias a todos por vuestra ayuda, nunca podremos agradecéroslo lo suficiente.

GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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7 respuestas a “Y finalmente llegó el día

  1. Estic amb la pell de gallina! Us toca relaxar-vos i disfrutar de l’estiu, i al Setembre a tope amb la logopeda i al.lucinareu dels resultats!!!
    Em sap mooooooly greu no haver-te estalviat lo de la sang al nas… 😓 Al Pep li va pasar exactament igual!
    Molts petons familia!

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