Por siempre ‘Menuts’

Después de unos meses desconectada, vuelvo con un post que me habéis pedido mucho.

Como sabéis con Jordi todo ha ido más lento de lo que debería ser, desde caminar hasta sus primeras palabras.

Como os dije en otro post, nuestro hijo no sólo nació con una hipoacusia profunda, sino que también tiene hipotonía. Esto hizo que sus primeros pasitos solito los hiciera con 22 meses, a un mes de empezar una nueva etapa para todos: la guardería.

Tuvimos claro desde el principio que queríamos llevar a Jordi a una guarde familiar, así que escogimos Els menuts de la Pineda. Después de reunirnos con Rut, supimos que nuestro hijo allí estaría en muy buenas manos. Es una mujer muy cercana y nos transmitió mucho el primer día que la conocimos, además teníamos buenas referencias del centro y ya habían tenido a una niña implantada, por lo que estaban familiarizados.

Entró en Els Menuts de la Pineda con 23 meses, hacía un mes que apenas caminaba y sólo decía agua, mama y papa. En la reunión con Rut vimos que Jordi estaba muy atrasado con el resto de sus compañeros, muchos no llevaban pañal, comían solos y por supuesto hablaban casi por los codos! Así que decidimos ponerlo unos meses en un curso menos al que debería, en lugar de hacer P2 que es lo que le tocaba según edad. Os aseguro que no nos arrepentimos para nada, pues con algunos de sus compis se llevaba sólo 4 meses, porque él es de finales de año así que tampoco era mucha diferencia.

Muchos me preguntáis por la evolución de mini J durante estos dos años que lleva implantado, bien pues os tengo que confesar que la guardería le ha ayudado MUCHÍSIMO, sobretodo en el lenguaje y autonomía. Como sabéis Jordi tardó en ir a la guarde, no porque quisiéramos que se quedara en casita con nosotros sino porque se pasó 22 meses de aquí para allá, entre médicos, programaciones, CEIB, CEDIAP, CREDA y nuestra logopeda privada Elisabeth Estrada; no parábamos.

La adaptación fue genial, se lo pasaba muy bien jugando allí las dos horitas que íbamos al principio y al poco tiempo se empezó a quedar a comer y a dormir allí. La verdad es que se lo pasaba genial, cada día se quedaba con una sonrisa en clase, nunca lloraba y siempre que lo recogía a la salida me costaba horrores sacarlo de allí.

Seguro que os estáis preguntando qué tal el tema de los implantes en la guarde, bien pues os aseguro que nunca hemos tenido ningún problema, y ha pasado por muchas manos. Todas sus profesoras aprendieron rapidísimo como funcionaban y se familiarizaron con ellos a la perfección; además Jordi tiene mucha paciencia y se deja hacer. Cuando a veces la batería se le terminaba (porque no estaba bien cargada) se la cambiaban por otra y listos. Se encargaban de quitárselos para hacer la siesta y así descansaba mejor, y como siempre ha necesitado el contacto para dormir, se sentaban a su ladito hasta que se dormía (lo sabemos porque alguna vez las espiábamos por la cámara que tenían en clase, jejeje). Este tema siempre nos ha preocupado mucho, pero como nos dijo una vez Laura @pumpumpep (la mami de Pep que muchos ya la conoceis porque ha sido nuestro referente en muchas cosas), teníamos claro que no queríamos que se perdiera nada por miedo a que les pasara algo a los implantes.

Jordi se revolcaba en las colchonetas con ellos y no tuvo ningún problema, hasta en verano le ponían el implante de agua el ratito que estaban en las piscinas jugando, así que las profes fueron de 10.

¿Y qué pasaba con los otros niños? Pues aunque les llamaba mucho la atención por la lucecita verde, nunca tuvimos ningún susto. Ellos lo miraban pero aprendieron que no debían tocarlos, y los integraron a la perfección, siempre con la vigilancia de sus profes por si algún curioso se los quería quitar.

Jordi empezó a decir sus primeras palabras (tardó más de lo que esperábamos, pero llegaron por fin). Sobretodo lo que más hacía era emitir muchos más sonidos y hasta terminó cantando canciones. Aprendió a ser más autónomo, a comer solito, a ponerse los zapatos… y aprendió muy rápido quién eran sus profes en clase y a reconocer a sus compañeros, incluso decía algunos nombres.

Cuando empezamos la guarde, Jordi no quería tocar según qué texturas, por ejemplo la pintura, no soportaba mancharse las manos. Un día me envió una foto Rut y no daba crédito a lo que estaba viendo: ESTABA PINTANDO CON PINTURAS… CON LAS MANOS! Sé que os parece una tontería pero os aseguro que cuando pintábamos en casa nos montaba unos dramas impresionantes, así que cuando le vi pintando casi se me escaparon las lágrimas.

Al ser hipotónico, a mini J le costaba mucho el tema de la estabilidad, por eso reforzábamos también en el CEIB con Irene, su terapeuta desde que tenía meses. Cuando le vi dando volteretas perfectamente en los videos que me mandaban de la guarde no me lo podía creer!

Pero el cambio brutal lo hizo cuando le cambiamos a P2 a finales de abril. Sí es verdad que tardamos un poquito en cambiarlo pero es que estaba tan bien con su profe y sus amiguitos en clase que nos daba mucha pena y también miedo por si no se adaptaba bien, aunque una vez más volvió a sorprendernos y lo hizo genial. Supo distinguir rápidamente quién era su nueva profesora y referente en clase y aprendió rápidamente su nombre.

Si algún día estábamos preocupados por cualquier cosa, Rut nos enviaba un video o foto de nuestro peque para que viéramos que estaba perfectamente, además del control diario con fotos en la agenda virtual.

Ha sido tan positivo nuestro paso por la guardería que recomiendo a todos los papis a que lleven a sus peques. Nuestro hijo ha evolucionado muchísimo y no podemos estar más contentos de haber escogido Els Menuts, pues nos han cuidado muchísimo a Jordi y nos han hecho sentir como en casa, algo que considero importantísimo.

Jordi ha querido muchísimo a todas sus profes y a NANA, su mascota, una ranita a la que todos los niños de la guarde querían muchísimo. La felicidad que traía cuando nos tocaba llevárnosla a casa no os la imagináis, no se despegaba de ella ni un segundo!

Empezó su paso por la guarde con Montse, Andrea y Nawal, las profes de Esparriots grans y petits y lo acabó con Sonia y Adriana, las profesoras de P2 Gegants y, aunque no pasó tanto tiempo con ellas como con las de P1, os aseguro que aun nos pregunta sus últimas profes. Las ha querido mucho a todas, sin olvidarnos de sus profes de inglés y francés, pero claro allí es difícil no quererlas pues tratan a nuestros peques con muchísimo amor. Nosotros estamos muy agradecidos por el trabajo que hacen diariamente en Els Menuts de la Pineda y por lo que han querido a nuestro hijo. Nos dio mucha pena terminar porque durante este año nos sentimos como en casa, y lo más importante, mini J era feliz. Así que GRACIAS a todas por vuestro trabajo, sois maravillosas!

Nos despedimos de la guarde y nos preparamos para empezar otra nueva etapa, emocionados, asustados y con ganas: El COLE. Pero de esto ya os hablaré en otro post!!

Os dejamos con un vídeo para que veáis su paso por la guarde durante este año.

Por siempre ‘Menuts’


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